Cuanto más se acerca el tiempo final, aun cuando cada vez haya más personas que, abrumadas por la realidad que tienen delante de sus ojos, abandonen el lugar de la oración y el lugar de la perseverancia, nosotros no debemos desanimarnos. Más bien, debemos clamar a Dios hasta el fin con una fe persistente y una perseverancia inquebrantable.

 



«Dijo también: “Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él con frecuencia diciendo: ‘Hazme justicia contra mi adversario’. Y él no quiso por algún tiempo; pero después dijo dentro de sí: ‘Aunque ni temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo me agote la paciencia’”. Y dijo el Señor: “Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”» (Lucas 18:2-8).

 



(1) El pasado viernes intenté meditar en Lucas 18:1-8, pero aun meditando solamente en el versículo 1, mi breve reflexión devocional se hizo bastante extensa. Por eso escribí una corta meditación únicamente sobre el versículo 1, y ahora, en este lunes, continúo meditando en los versículos 2 al 8 y redactando esta breve reflexión.

(a) Después de leer el pasaje de hoy, Lucas 18:2-8, primero en coreano y luego en el texto griego, la frase que más llamó mi atención fue la descripción que Jesús hace de cierto juez en el versículo 2 como uno que «ni temía a Dios ni respetaba a los hombres» [τὸν θεὸν μὴ φοβούμενος καὶ ἄνθρωπον μὴ ἐντρεπόμενος (ton theon mē phoboumenos kai anthrōpon mē entrepomenos)] (esta misma expresión también aparece en el versículo 4).

Al leer esta frase en el texto griego, pensé que «no temer (reverenciar) a Dios» y «menospreciar a las personas (no respetarlas)» están estrechamente relacionados. Es decir, quien no teme (reverencia) a Dios, tampoco respeta a las personas, sino que las desprecia.

(i) Aquí, «no temer a Dios» y «menospreciar a las personas» están íntimamente conectados tanto por la estructura de la frase griega como por el contexto cultural de la época. Las siguientes son tres razones, resumidas desde la perspectiva de las características estructurales y retóricas del texto griego (Internet):

1. Una estructura simétrica semejante a una decalcomanía (paralelismo)

Si observamos nuevamente la frase griega, veremos que ambas expresiones forman una estructura gemela perfecta:

τὸν θεὸν (a Dios) / μὴ (no) / φοβούμενος (temiendo)
ἄνθρωπον (al hombre) / μὴ (no) / ἐντρεπόμενος (respetando)

El sustantivo, la negación y el participio forman una simetría perfecta, como una imagen de decalcomanía. Jesús unió deliberadamente estas dos características como un solo conjunto.

Se trata de un poderoso recurso retórico que muestra visual y lingüísticamente que la destrucción de la relación con Dios conduce inevitablemente a la destrucción de las relaciones humanas.

2. La cultura del honor y la vergüenza (Honor and Shame)

La última palabra del versículo 2, ἐντρεπόμενος (entrepomenos), tiene como raíz la idea de «volverse hacia adentro» o «sentir vergüenza». Por lo tanto, implica ser consciente de la mirada de los demás, de la reputación social y, por consiguiente, respetar a otras personas. En la sociedad judía de aquel tiempo, existían dos grandes fuerzas que regulaban el comportamiento humano: La conciencia religiosa, basada en el temor a Dios y a Su Ley. El honor y la reputación social, es decir, la preocupación por cómo uno es visto por los demás.

Este juez no temía ni la ley divina ni siquiera las normas más básicas de la convivencia humana y la reputación social. Mediante la unión de estas dos expresiones, Jesús lo presenta como un hombre completamente sin ley y como una persona moralmente incontrolable.

3. La relación vertical determina la relación horizontal

Así como los Diez Mandamientos conectan el amor a Dios (mandamientos 1-4) con el amor al prójimo (mandamientos 5-10), esta frase griega muestra la realidad de que, cuando se derrumba la reverencia vertical hacia Dios, el respeto horizontal hacia las personas también cae como una fila de fichas de dominó.

Para quien no teme al Creador, los seres humanos —creados a imagen de ese mismo Creador (ἄνθρωπον)— se convierten simplemente en herramientas que pueden ser ignoradas o utilizadas a voluntad.

Conclusión:

La intención central del texto griego de Lucas 18:2 es la siguiente:
«El ser humano que no teme a Dios jamás podrá respetar sinceramente a las personas». Aquí quise examinar con mayor detalle el significado de las palabras φοβούμενος («temer», «reverenciar») y ἐντρεπόμενος («respetar»), porque ambas son verbos fundamentales que definen la relación con Dios (vertical) y la relación con el prójimo (horizontal) (Internet).

a. Phoboumenos (φοβούμενος): temer, reverenciar

Esta palabra es la forma participial presente de voz media/pasiva del verbo φοβέω (phobeō), que significa «temer» o «tener miedo». También es la raíz de la palabra inglesa “phobia”. Cuando esta palabra se utiliza en la Biblia con Dios como objeto, va mucho más allá del simple miedo y posee dos profundos matices:

Reverencia absoluta hacia el Creador: Se refiere al santo temblor y a la reverencia que experimenta la criatura al presentarse delante del Dios santo y justo, a quien ningún ser humano puede acercarse por sus propios méritos.

Conciencia del juicio: Describe la actitud de quien reconoce que Dios está vivo y acepta la autoridad de Su Ley y de Su Palabra.

Significado en este pasaje: Por lo tanto, que este juez no φοβούμενος (temiera) a Dios significa que vivía en un estado de absoluta anarquía espiritual, sin ninguna consideración por la mirada de Dios, por el juicio final ni por la ley moral divina.

b. Entrepomenos (ἐντρεπόμενος): sentir vergüenza, preocuparse por la opinión ajena, respetar

Esta palabra procede de ἐντρέπω (entrepō), formada por el prefijo ἐν («dentro») y el verbo τρέπω (trepō) («volver» o «girar»). Literalmente significa «volver la mirada hacia el interior», es decir, «examinar la propia conducta y sentir vergüenza».

Dentro del contexto cultural del «honor y la vergüenza», tan importante en el antiguo Cercano Oriente y en el mundo grecorromano, esta palabra posee una gran relevancia social.

Ser consciente de la reputación y del honor social

Describe la actitud de actuar con cautela debido a la conciencia de la opinión pública, de la mirada de los demás y de la crítica moral.

Es el mecanismo interno que nos lleva a preguntarnos: «¿Qué pensarán los demás de mí?»

Valorar a los demás (respeto): También implica reconocer que la otra persona posee dignidad y valor, que no debe ser tratada con desprecio. Significa mostrarse humilde ante ella y actuar con cortesía y respeto.

Significado en este pasaje: Por lo tanto, cuando se dice que el juez no ἐντρεπόμενος (respetaba) a las personas, significa que ignoraba por completo el clamor de los débiles, como la viuda. Las críticas sociales, la desaprobación pública, las opiniones ajenas y la reputación no significaban absolutamente nada para él. Era una persona arrogante, socialmente altiva y profundamente egoísta.

Resumen de la interacción entre ambas palabras:
Si φοβούμενος (phoboumenos) —temer o reverenciar a Dios— es la rienda que gobierna la conciencia religiosa y la fe del ser humano, entonces ἐντρεπόμενος (entrepomenos) —respetar a los demás— es el freno que preserva la ética y el sentido comunitario dentro de la sociedad.

Por medio de la combinación de estas dos palabras, Jesús denuncia vívidamente que este juez había perdido tanto las riendas espirituales (el temor de Dios) como los frenos sociales (la consideración por los demás), convirtiéndose en una persona cruel y malvada que nadie podía detener.

(b) Precisamente porque era un juez de esa clase, aunque “una viuda” acudía repetidamente a él suplicando: «Hazme justicia contra mi adversario», él “no quiso escucharla por algún tiempo” (Lc. 18:3-4). Aquí me surgió la curiosidad de conocer el significado específico de la súplica de esta viuda y de las expresiones “repetidamente” y “por algún tiempo”.

1. Una viuda (χήρα, chēra): una persona extremadamente vulnerable en la sociedad

La palabra griega chēra (χήρα) significa “mujer sin marido”, pero en la antigua sociedad judía significaba mucho más que la simple pérdida del estado matrimonial. Implicaba una condición de absoluta ausencia de protección legal y económica.

Las limitaciones legales de la antigüedad: En aquella época, era culturalmente muy inusual que una mujer compareciera personalmente ante un tribunal para presentar una demanda. Normalmente debía ser representada por un protector masculino, como su esposo, hijo o hermano.

«Hazme justicia» [ἐκδίκησόν με (ekdikēson me)]: Esta expresión no significa simplemente “vengarme”, sino más bien: “restaura mis derechos legales y dicta un juicio justo a mi favor”. Probablemente, tras la muerte de su esposo, le habían arrebatado una herencia o unas tierras, o había sido víctima de fraude y se encontraba en una situación injusta sin nadie que defendiera su causa.

La ausencia de sobornos: En aquella época, muchos jueces actuaban movidos por sobornos. Una viuda sin dinero ni influencias no representaba ninguna ganancia para un juez corrupto; era simplemente una molestia improductiva.

2. “Repetidamente” [ἤρχετο (ērcheto)]: pasos incesantes y repetidos

La Biblia coreana traduce esta expresión como “iba frecuentemente”, pero el texto griego describe vívidamente la situación mediante una sola palabra: ἤρχετο (ērcheto).

Este verbo está en tiempo imperfecto, derivado del verbo “venir” o “ir”.

Una acción continua e inacabada: En griego, el imperfecto expresa que una acción pasada no ocurrió una sola vez y terminó, sino que continuó repitiéndose constantemente.

El verdadero matiz de la palabra: No significa simplemente que ella “fue varias veces”. La propia estructura gramatical comunica su perseverancia y desesperación: “aunque el juez la rechazaba y la ignoraba, ella regresaba al día siguiente, y al siguiente, golpeando sin cesar la puerta de su casa y de su oficina”.

3. “Por algún tiempo” [ἐπὶ χρόνον (epi chronon)]: un tiempo indefinido de rechazo

El texto griego utiliza la expresión ἐπὶ χρόνον (epi chronon), que literalmente significa “durante un tiempo considerable”.

El peso del tiempo: La palabra χρόνον (chronon) se refiere al tiempo cronológico ordinario. Indica que, después de rechazar de inmediato la petición de la viuda, el juez ignoró deliberadamente sus continuas visitas durante semanas o incluso meses.

La máxima expresión de la desesperanza: Desde la perspectiva de la viuda, este ἐπὶ χρόνον (epi chronon) (“por algún tiempo”) debió de ser un período de desesperación indefinida, sin saber cuándo terminaría. Muestra cómo el carácter arrogante del juez —que no temía ni a Dios ni a los hombres— la mantuvo completamente aislada durante ese tiempo.

Resumiendo

Una viuda (chēra), sin protector legal ni recursos económicos, continuó con sus pasos incesantes (ērcheto), llamando cada día con lágrimas a la puerta de un juez que no quería escucharla. Mientras tanto, el juez la abandonó fríamente durante un tiempo indefinido (epi chronon).

La combinación de estas palabras ilustra de manera muy vívida “la profundidad de la desesperada perseverancia que la persona más impotente del mundo tuvo que pagar para conmover al gobernante más endurecido del mundo” (Internet).

(c) Sin embargo, el factor decisivo que finalmente rompió ese tiempo indefinido de rechazo (“por algún tiempo”) [ἐπὶ χρόνον (epi chronon)] fue precisamente el conflicto interior del propio juez.

Las expresiones que describen esa lucha interna son: «porque esta viuda me molesta» [κόπον παρέχειν (kopon parechein)] y «para que no venga continuamente y me agote» [ὑπωπιάζῃ με (hypōpiazē me)] (Lc. 18:5).

También sentí curiosidad por el significado específico de estas dos expresiones.

(i) Lo que finalmente hizo ceder a este juez de hierro, que no temía ni a Dios ni a los hombres, no fue un noble sentido de la justicia, sino un intenso estrés interior y un temor que amenazaban su propia tranquilidad.

Lo siguiente es un análisis de los matices griegos de las expresiones «me molesta» [κόπον παρέχειν (kopon parechein)] y «me agote» [ὑπωπιάζῃ με (hypōpiazē me)], que revelan su proceso de angustia y derrumbe interior (Internet).

1. «Porque esta viuda me molesta» [κόπον παρέχειν (kopon parechein)]

Literalmente, esta expresión significa:

“causarme sufrimiento”,
“dejarme exhausto”.

La etimología de kopos (κόπος): Esta palabra proviene del verbo κόπτω (koptō), que significa “golpear” o “azotar”.

Describe un estado de agotamiento extremo producido por un trabajo intenso o por golpes repetidos, hasta el punto de sentirse completamente vencido física y mentalmente.

El matiz en este pasaje: Las continuas visitas y súplicas de la viuda habían superado con creces el nivel de una simple molestia. Cada encuentro con ella drenaba sus energías mentales y lo golpeaba psicológicamente hasta afectar seriamente su vida diaria.

2. «Para que no venga continuamente y me agote» [ὑπωπιάζῃ με (hypōpiazē me)]

Esta es probablemente la palabra más impactante y retóricamente poderosa de toda la parábola.

El término hypōpiazē (ὑπωπιάζῃ) era originalmente un término técnico utilizado en el boxeo de la antigua Grecia.

Su significado literal: “golpear debajo del ojo”, “poner un ojo morado” o “dar un golpe en el rostro”.

El temor figurado del juez

Por supuesto, la viuda no iba a golpear físicamente al juez. Por eso, esta palabra expresa su extrema ansiedad psicológica de dos maneras.

Estado de KO mental: “Esa mujer viene todos los días y golpea mi mente sin misericordia. Estoy a punto de quedar noqueado.”

Destrucción de su honor social: En las competencias de boxeo de aquella época, terminar con un ojo morado era una gran humillación. Aunque el juez despreciaba a las personas, la viuda lloraba y protestaba continuamente ante el tribunal o frente a su casa, y él sentía que lo poco que le quedaba de reputación y prestigio social estaba siendo destruido por completo.

«Continuamente» [εἰς τέλος (eis telos)]

Aunque algunas traducciones expresan esta idea como “continuamente”, el sentido más profundo de la expresión es:
“hasta el final”, “para siempre”, “sin detenerse hasta lograr su objetivo”.

Es decir, el juez pensaba: “Si no dicto sentencia a su favor, esta mujer me perseguirá y me atormentará hasta el día de mi muerte”. La expresión transmite un sentimiento de desesperación e inevitabilidad.

Resumiendo

Este era un juez que decía: “No temo ni a Dios ni a los hombres”. Sin embargo, ni siquiera él pudo resistir la perseverancia inquebrantable de aquella viuda.

En su interior, estaba pensando: “Esta mujer seguirá hasta alcanzar su objetivo (eis telos). Me está agotando mentalmente (kopon parechein) y está golpeando sin piedad mi rostro y mi reputación hasta dejarme lleno de moretones (hypōpiazē). Si quiero sobrevivir, tendré que hacerle justicia”.

Finalmente, esta parábola muestra de manera vívida cómo el poder de la oración perseverante de la persona más débil puede derribar desde dentro la fortaleza aparentemente inexpugnable del gobernante más endurecido. Mediante este fuerte lenguaje tomado del boxeo, Jesús ilustra con gran fuerza el poder de una fe que se niega a desanimarse (Internet).

(d) Por último, deseo meditar en el significado de las palabras que el Señor Jesucristo dirigió a Sus discípulos: “Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:7-8).

(i) Estos versículos (7-8) presentan un dramático contraste entre el juez injusto y el Dios justo, revelando el tema central de la parábola: con qué clase de fe debemos orar. A continuación, la inteligencia artificial explica en tres puntos las poderosas palabras griegas y sus matices ocultos en este pasaje (Internet).

1. “¿Y acaso Dios no...?” [οὐ μὴ ποιήσῃ τὴν ἐκδίκησιν (ou mē poiēsē tēn ekdikēsin)]

El versículo 7 comienza con οὐ μὴ (ou mē), la doble negación más fuerte de la gramática griega. Es una expresión de absoluta certeza que significa: “de ninguna manera”, “ciertamente no”, “sin lugar a dudas”.

La certeza por medio del contraste: Incluso el juez malvado y mezquino terminó concediendo la petición de la viuda porque estaba cansado y preocupado por el daño a su reputación (hypōpiazē). Jesús utiliza un poderoso argumento de contraste: “¡cuánto más!” el misericordioso Padre celestial escuchará las oraciones de Sus hijos que claman a Él día y noche.

“¿No les hará justicia?” La expresión “hacer justicia” (ekdikēsin) es la misma palabra que la viuda utilizó en el versículo 3. Dios no es como el juez injusto de este mundo, que responde a regañadientes porque está cansado de ser molestado. Más bien, Él es quien reivindica perfectamente los derechos quebrantados, las lágrimas y el sufrimiento de Sus hijos mediante una justicia perfecta.

2. “¿Se tardará en responderles?” [μακροθυμεῖ ἐπ’ αὐτοῖς (makrothymei ep’ autois)]

Esta expresión es una palabra muy profunda cuyo matiz cambia considerablemente según la traducción. El verbo μακροθυμέω (makrothymeō) suele traducirse como “tener paciencia” o “soportar por mucho tiempo”.

El verdadero matiz del original: Aquí, “tener paciencia” no significa que Dios se niegue a responder las oraciones ni que esté simplemente retrasando Su respuesta. Esta palabra tiene el sentido de: “ser lento para la ira”, “retrasar el juicio”, “ejercer longanimidad”.

El significado oculto: Cuando los creyentes sufren en este mundo y claman: “¿Hasta cuándo harás justicia?”, puede parecer que Dios demora la destrucción de los malvados.

Sin embargo, la razón de esa aparente demora es que Dios, en Su amor, espera pacientemente incluso a los impíos, deseando que se arrepientan y vuelvan a Él.

Por lo tanto, Dios no está ignorando el sufrimiento de Sus hijos. Más bien, Su paciencia forma parte de Su propósito redentor para todo el mundo. Es una respuesta conmovedora: la paciencia de Dios no es indiferencia, sino misericordia obrando a escala universal.

Relación con el versículo 8: Por eso el versículo 8 declara que Dios hará justicia “pronto” [ἐν τάχει (en tachei)]. Cuando llegue el tiempo señalado por Dios, la manifestación de Su juicio y de Su justicia vendrá de manera repentina y decisiva, como un relámpago.

3. “¿Hallará fe en la tierra?” [ἆρα εὑρήσει τὴν πίστιν (ara heurēsei tēn pistin)]

Esta es la pregunta final más impactante de toda la parábola. En el texto griego, la palabra “fe” lleva el artículo definido τὴν (tēn), de modo que literalmente significa: “la fe”.

¿Qué es “la fe”?: Se refiere a la fe de la viuda que hemos visto anteriormente. Aunque la realidad visible parezca un interminable tiempo de rechazo (epi chronon) y aunque parezca que Dios guarda silencio, esta es la fe que sigue creyendo: “Dios vive y ciertamente responderá con justicia.” Es la fe que no se desalienta. Es una fe perseverante, persistente y tenaz.

El lamento de Jesús: Jesús sabía que, a medida que se acercaran los últimos tiempos, muchas personas serían dominadas por las circunstancias visibles y abandonarían el lugar de la oración y de la perseverancia.

Por eso concluye la parábola con esta pregunta desafiante y conmovedora: “Cuando yo vuelva, ¿encontraré personas que aún posean esa fe, la fe que no suelta la oración hasta el final, como esta viuda?”

Resumen y conclusión

Jesús toma toda la historia del juez injusto desarrollada en los apartados (a), (b) y (c), y la invierte por completo. El juez humano respondió simplemente para librarse de una molestia. Pero Dios jamás ignorará a Sus hijos porque los ama profundamente. Aunque parezca demorarse (makrothymei) debido a Su amor por todo el mundo, cuando llegue Su momento señalado, actuará rápida (en tachei) y decisivamente.

Por lo tanto, la verdadera pregunta no es: “¿Responderá Dios?” La verdadera pregunta es: “¿Seguimos conservando esa fe (tēn pistin), la fe que no se desalienta como la viuda, hasta que llegue el tiempo de la respuesta de Dios?” Ese es el desafío central y el mensaje permanente de esta parábola (Internet).