“Acordaos de la mujer de Lot”: El Señor advierte solemnemente, mediante un acontecimiento histórico, sobre el peligro de la “doble lealtad espiritual” (el apego al mundo) en la que fácilmente pueden caer los creyentes que viven en los últimos tiempos
“En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes estén en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará. Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Y respondiendo, le dijeron: Señor, ¿dónde? Él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán también las águilas [o buitres]” (Lucas 17:31-37).
(1) Al leer el pasaje de hoy, Lucas 17:31-37, primero en la Biblia coreana y luego en el texto griego, sentí curiosidad por el significado de dos expresiones griegas que aparecen en las palabras de Jesús acerca del día en que “el Hijo del Hombre sea manifestado” (v. 30):
“En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes estén en casa, no descienda a tomarlos; y el que esté en el campo, asimismo no vuelva atrás” (v. 31).
Las dos expresiones griegas son: “τὰ σκεύη αὐτοῦ” (ta skeuē autou) [“sus bienes” o “sus pertenencias”]. “τὰ ὀπίσω” (ta opisō) [“atrás” o “lo que está detrás”]. (a) “τὰ σκεύη αὐτοῦ” (ta skeuē autou) “Sus bienes” o “sus pertenencias”
“Aquí, ‘sus bienes’ simbolizan las riquezas materiales y el apego a las posesiones terrenales, a las cuales el ser humano fácilmente se aferra. La orden de no bajar de la azotea para recoger las cosas de la casa constituye una seria advertencia para no dejar que el corazón sea cautivado por las riquezas de este mundo y perder así el momento de la salvación en los últimos tiempos” (Internet).
(b) “τὰ ὀπίσω” (ta opisō)
“Atrás” o “las cosas que están detrás”
“La combinación del artículo definido ‘τὰ’ con el adverbio ‘ὀπίσω’ forma una expresión sustantivada que significa ‘las cosas que están detrás’ (the things behind). En este pasaje, junto con la preposición que lo precede, se traduce como ‘hacia atrás’ o simplemente ‘atrás’” (Internet).
“La advertencia de que el que está en el campo no debe volverse hacia ‘τὰ ὀπίσω’ (las cosas que están detrás) significa que, en el momento del juicio y de la salvación, el corazón no debe dirigirse hacia la vida pasada ni hacia los apegos mundanos” (Internet).
(i) Un detalle interesante es que el apóstol Pablo utiliza esta misma expresión en Filipenses 3:13 cuando dice que corre hacia la meta, “olvidando ciertamente lo que queda atrás (τὰ μὲν ὀπίσω ἐπιλανθανόμενος), y extendiéndome a lo que está delante” (Internet).
“La expresión que Pablo utiliza en Filipenses 3:13, ‘olvidando lo que queda atrás (τὰ μὲν ὀπίσω ἐπιλανθανόμενος)’, compara la actitud que debe tener el creyente en la carrera espiritual con la de un corredor de velocidad en las competencias atléticas de la antigua Grecia. Su significado griego específico y su aplicación espiritual son los siguientes” (Internet):
1. Significado específico del texto griego
“τὰ ὀπίσω” (ta opisō): Las cosas que están detrás
Se refiere a todo el pasado de Pablo.
Esto incluye no solamente los logros de los que se enorgullecía en el mundo —ser hebreo de hebreos, fariseo, discípulo de la escuela de Gamaliel, etc.— sino también sus graves errores del pasado, como perseguir a la iglesia y aprobar la muerte de Esteban.
“ἐπιλανθανόμενος” (epilanthanomenos): Olvidando
Esta palabra no significa simplemente que algo haya desaparecido de la memoria. Más bien, significa “decidir deliberadamente no seguir ocupándose de ello” o “hacer que pierda su influencia”. Implica una elección activa y decidida.
En las carreras de la antigua Grecia, un corredor que miraba hacia atrás perdía velocidad o incluso podía caer. Por eso, esta palabra describe una actitud de ignorar conscientemente lo que queda atrás.
2. ¿Cuáles eran concretamente las “cosas que estaban detrás” de las que hablaba Pablo?
Las “cosas que estaban detrás” que Pablo decidió olvidar tienen dos aspectos.
Los éxitos y motivos de orgullo del pasado
(Para evitar la soberbia espiritual)
En la primera parte de Filipenses 3, Pablo menciona su distinguido linaje, educación y celo religioso, afirmando que consideró todas esas cosas como basura por amor a Cristo.
En el momento en que una persona se conforma con sus glorias pasadas o con sus logros espirituales anteriores, pierde el impulso necesario para seguir corriendo hacia la meta presente.
Los fracasos y sentimientos de culpa del pasado
(Para evitar el desaliento espiritual)
Pablo había sido anteriormente un perseguidor que encarcelaba y daba muerte a los creyentes en Jesús.
Satanás seguramente le recordaba constantemente ese pasado para acusarlo diciendo: “¿Y tú te llamas apóstol?”
Cuando Pablo afirma que “olvidó” esas cosas, quiere decir que, confiando en el perdón obtenido por medio de la cruz, se liberó resueltamente de la esclavitud de las heridas y la culpa del pasado.
3. Aplicación práctica para los cristianos de hoy
No quedar atados a las glorias del pasado
(Abandonar una fe anclada en el pasado)
Esto significa no vivir de recuerdos tales como: “Antes oraba muchísimo”, o “En el pasado hice tal o cual servicio para el Señor”. La carrera de la fe no pertenece al pasado; es una realidad presente y continua que exige correr cada día con un corazón renovado.
Vivir libres del fracaso y de la condenación
Debemos romper con la autocondenación que nos hace decir: “No sirvo para nada”, a causa de errores pasados, caídas espirituales o heridas sufridas. Dios ha alejado nuestros pecados “tan lejos como está el oriente del occidente” (Salmo 103:12). No debemos detener nuestra carrera desenterrando continuamente pecados que Dios ya ha perdonado en Cristo.
Mantener la mirada fija únicamente en lo que está delante: la meta
El atleta griego corría mirando solamente al juez que lo esperaba más allá de la línea de llegada con el premio en la mano. De la misma manera, debemos fijar nuestros ojos únicamente en Jesucristo, quien es nuestra meta, y en la recompensa celestial que Él nos dará. La aplicación central de este pasaje es entregarnos por completo a la carrera de la fe que Dios nos ha puesto por delante hoy (Internet).
(2) En segundo lugar, quisiera reflexionar de manera más concreta sobre la enseñanza que las palabras de Jesús: «Acordaos de la mujer de Lot» (Lc. 17:32) ofrecen a los cristianos de hoy.
(a) En primer lugar, ¿por qué dijo Jesús: «Acordaos de la mujer de Lot» [μνημονεύετε τῆς γυναικὸς Λώτ (mnēmoneúete tēs gynaikòs Lōt)]?
«La razón por la que Jesús pronunció uno de los mandamientos más breves y a la vez más poderosos de toda la Escritura, “Acordaos de la mujer de Lot”, fue para advertir solemnemente, mediante un acontecimiento histórico, sobre el peligro de la “doble lealtad espiritual” (el apego persistente al mundo), una trampa en la que los creyentes que viven en los últimos tiempos pueden caer fácilmente. Las razones concretas pueden resumirse en los siguientes tres puntos» (Internet).
1. Porque solo su cuerpo fue salvado, pero su corazón permaneció en Sodoma
(Advertencia contra la hipocresía espiritual)
La esposa de Lot participó en la «salida externa de salvación» al ser guiada por los ángeles fuera de la ciudad de Sodoma.
Sin embargo, su corazón seguía atado a la prosperidad material de Sodoma y al esplendor de la vida que allí había disfrutado (τὰ σκεύη, sus bienes o pertenencias).
Jesús advierte que, en el tiempo del fin, no basta con asistir a la iglesia o tener una apariencia religiosa.
Aunque el cuerpo haya salido del mundo (Sodoma), si el corazón continúa anhelándolo, esa «fe a medias» finalmente no podrá escapar del juicio.
2. Porque «mirar hacia atrás» es, en sí mismo, incredulidad
(La dirección de la mirada)
Dios ordenó claramente por medio de los ángeles:
«No mires atrás ni te detengas en toda la llanura» (Gn. 19:17).
Por lo tanto, el acto de la esposa de Lot de mirar hacia atrás no fue simple curiosidad; fue desobediencia e incredulidad, pues consideró más valiosas las riquezas que había dejado atrás que la solemne palabra de Dios.
Asimismo, en el versículo anterior (Lc. 17:31), Jesús dijo que quien esté en el campo tampoco debe volverse «hacia atrás» (εἰς τὰ ὀπίσω).
En el camino de la salvación debemos mirar únicamente hacia adelante, hacia el Reino de Dios. En el momento en que dirigimos nuestra mirada hacia la vida pasada o hacia los apegos mundanos, nuestro avance espiritual se detiene y corremos el riesgo de quedar endurecidos como una columna de sal.
Eso es precisamente lo que Jesús quiso recordar a Sus discípulos.
3. Porque el juicio final llegará repentinamente y sin previo aviso
(La urgencia)
El contexto de Lucas 17 describe que, al igual que en los días de Noé y en los días de Lot, las personas estarán comiendo, bebiendo, comprando, vendiendo y edificando cuando, de repente, les sobrevendrá el juicio (Lc. 17:28-30).
Cuando llegue el día del juicio, la situación será tan urgente que ni siquiera habrá tiempo para bajar de la azotea a recoger las pertenencias de la casa.
Al mencionar a la esposa de Lot, Jesús quiso inculcar en el corazón de Sus discípulos un sentido de urgencia espiritual:
«En el último momento no habrá tiempo para vacilar ni demorarse por causa del apego al mundo».
Resumen y aplicación para la actualidad
Cuando Jesús nos dice que recordemos a la esposa de Lot, en realidad nos está haciendo esta pregunta:
«¿Hacia dónde están dirigidos tus ojos en este momento?»
Tal como confesó el apóstol Pablo, debemos olvidar deliberada y resueltamente (ἐπιλανθανόμενος) «las cosas que quedan atrás» —ya sean los éxitos del mundo, los apegos terrenales o incluso los fracasos del pasado— y correr mirando únicamente hacia adelante.
Esta es la exhortación urgente del Señor para nosotros (Internet).
(3) En tercer lugar, cuando volví a leer en el texto griego las palabras de Jesús: «Todo el que procure conservar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la preservará» (Lc. 17:33), me llamaron la atención las palabras «περιποιήσασθαι» (peripoiēsasthai, adquirir/conservar) y «ζωογονήσει» (zōogonēsei, dar vida/conservar la vida*). ¿Por qué utilizó Jesús estas dos palabras diferentes?
(a) «La razón por la que Jesús empleó deliberadamente estas dos palabras distintas en contraste es para revelar la diferencia esencial entre el esfuerzo humano por preservar la vida por sí mismo y la preservación sobrenatural de la vida que proviene de Dios. Las diferencias concretas y la intención de Jesús son las siguientes» (Internet).
1. El aferrarse artificialmente del ser humano: περιποιέω (peripoiēsasthai)
Significado etimológico: Esta palabra está compuesta por:
περί (peri): alrededor. ποιέω (poieō): hacer.
Literalmente significa: «rodear algo con una cerca y guardarlo para uno mismo», es decir, «apropiarse de algo», «reservarlo para sí mismo», «protegerlo como posesión propia».
Matiz: El sujeto de la acción es el propio ser humano. Describe la actitud de quien intenta construir desesperadamente una zona de seguridad para su vida mediante su propia fuerza, sabiduría y recursos materiales.
La intención de Jesús: Jesús utilizó esta palabra para denunciar la obsesión egoísta y artificial que dice: «Yo mismo protegeré mis bienes y mi vida». Es la misma actitud de quien bajaría de la azotea para recoger sus pertenencias (σκεύη) durante el juicio final, o de la esposa de Lot que miró hacia atrás porque no quería perder las riquezas de Sodoma. Quien construye su propia cerca de seguridad termina pereciendo (ἀπολέσει) junto con ella.
2. La acción sobrenatural de Dios que da vida: ζωογονέω (zōogonēsei)
Significado etimológico: Esta palabra combina:
ζωός (zōos): vida. γίνομαι (ginomai): llegar a ser, producir, engendrar.
Literalmente significa: «dar a luz vida», «hacer vivir», «mantener con vida».
Matiz: Es una palabra relacionada con el nacimiento. Sugiere que la soberanía sobre la vida pertenece no al ser humano, sino a Dios. No es el hombre quien se conserva a sí mismo; es Dios quien produce nuevamente la vida y la sostiene hasta el final.
La intención de Jesús: Jesús quiso enfatizar que aquellos que están dispuestos a renunciar por Él a sus posesiones e incluso a su propia vida recibirán un poder sobrenatural de vida proveniente de Dios, incomparablemente superior a cualquier seguridad construida por el hombre.
Ese poder divino —manifestado plenamente en la resurrección y la vida eterna— los rescatará y los convertirá en seres verdaderamente vivos.
Resumen: ¿Por qué utilizó Jesús dos palabras diferentes?
Mediante este contraste, Jesús proclamó el principio fundamental de la verdadera salvación.
El intento humano de rodear su vida y sus bienes con una cerca para aferrarse a ellos (περιποιήσασθαι) termina inevitablemente en fracaso.
Pero cuando una persona reconoce que Dios es el verdadero Señor y entrega voluntariamente su vida por Cristo, Dios mismo hace nacer de nuevo esa vida y la preserva para siempre (ζωογονήσει).
En otras palabras, Jesús presenta de manera magistral, mediante el contraste de estas dos palabras, la paradoja escatológica: «Si me aferro a mi vida, la pierdo; si la confío a Dios, la encuentro y vivo». Esta es la poderosa verdad espiritual que el Señor quiso enseñar (Internet).
En cuarto lugar, cuando volví a leer en el texto griego las palabras de Jesús:
«Les aseguro que aquella noche dos personas estarán acostadas en una misma cama; una será llevada y la otra será dejada. Dos mujeres estarán moliendo juntas; una será llevada y la otra será dejada. (Dos hombres estarán en el campo; uno será llevado y el otro será dejado)» (Lc. 17:34-36, Versión Moderna).
me llamó la atención la frase que se repite tres veces:
«ὁ εἷς παραλημφθήσεται καὶ ὁ ἕτερος ἀφεθήσεται»
(ho heis paralēmphthēsetai kai ho heteros aphethēsetai)
«Uno será tomado y el otro será dejado».
¿Cuál es su significado específico?
(a)
«La razón por la que Jesús repitió tres veces esta solemne declaración (“Uno será tomado y el otro será dejado”), variando el escenario, fue para grabar en la mente de Sus oyentes la urgencia de los últimos tiempos y el carácter absolutamente individual de la salvación, más allá del género, el lugar o la condición social. En la Biblia, el número “tres” simboliza plenitud, certeza y énfasis solemne. Concretamente, la intención espiritual de esta triple repetición puede resumirse de la siguiente manera» (Internet).
1. La inclusión de todas las circunstancias humanas
(Un fin sin excepciones)
Jesús presenta tres escenarios cotidianos diferentes para declarar que ningún ser humano sobre la tierra podrá quedar excluido de la venida del Hijo del Hombre (el fin de los tiempos).
La simultaneidad de la noche y del día
Al mencionar la cama (de noche) y el molino y el campo (de día), Jesús muestra que el fin llegará de manera repentina y global.
Más allá del género y de la condición social
Jesús enfatiza que todos los seres humanos, desde los hombres que trabajan en el campo hasta las mujeres que muelen el grano —a menudo marginadas en aquella sociedad—, comparecerán ante la misma balanza del juicio y de la salvación de Dios.
2. La destrucción total de la ilusión de la solidaridad externa
Incluso las relaciones más íntimas y aparentemente inseparables quedarán divididas en el momento final.
La relación más cercana (la cama)
Representa relaciones como las de esposos o familiares unidos física y emocionalmente.
La asociación económica (el molino)
Dos personas sentadas frente a frente, trabajando juntas para girar una pesada piedra de molino y ganarse el sustento.
La relación laboral y social (el campo)
Compañeros que trabajan juntos y comparten una misma meta.
Jesús advierte repetidamente que, por más cercanas que sean dos personas en esta vida,
«El hecho de que la persona que está a tu lado sea salva no significa automáticamente que tú también lo seas».
Por eso repite esta verdad tres veces de manera enfática.
3. La certeza e irreversibilidad del fin (Advertencia)
En la forma de expresión hebrea, repetir tres veces una misma estructura significa: «Esto sucederá ciertamente, sin excepción y exactamente como ha sido dicho».
Inmediatamente después de mencionar el diluvio de Noé y el juicio de Sodoma, Jesús repite tres veces esta declaración para advertir que el juicio venidero no es una metáfora ni una amenaza vacía, sino la realidad más contundente que enfrentará la humanidad.
4. Un llamado a la vigilancia espiritual como individuo delante de Dios
La triple repetición lleva a cada oyente a preguntarse:
«¿Seré yo de los que serán tomados (παραλημφθήσεται) o de los que serán dejados (ἀφεθήσεται)?»
Jesús exhorta vigorosamente a no esconderse detrás de la fe de otros ni detrás de la seguridad de pertenecer a una comunidad religiosa, sino a presentarse delante de Dios como un individuo responsable y mantenerse espiritualmente despierto desde ahora (Internet).
(i) «Esta declaración es una solemne proclamación de la separación espiritual universal y absoluta que tendrá lugar en el tiempo final. El significado específico de las palabras y la razón por la que Jesús las repitió tres veces son las siguientes» (Internet).
a. Significado detallado y matices de cada palabra
«παραλημφθήσεται» (paralēmphthēsetai)
«Será tomado»
Gramática: Proviene del verbo παραλαμβάνω (paralambanō), compuesto por: παρά (para) = junto a, al lado de. λαμβάνω (lambanō) = tomar, recibir. Aquí aparece en futuro pasivo.
Matiz: Significa recibir, acoger o admitir íntimamente como compañero. Es la misma palabra utilizada por Jesús en Juan 14:3: «Y os tomaré conmigo» (παραλήμψομαι). Describe la condición de ser llevado, por la gracia soberana del Señor, al lugar de salvación, es decir, al banquete del Reino de Dios.
«ὁ ἕτερος» (ho heteros): «El otro»
En los Evangelios, esta palabra no se refiere simplemente a «otro más», sino a alguien de una naturaleza, condición o dirección completamente diferente.
Por ello señala a una persona cuyo destino queda esencialmente separado del destino del que es salvo.
«ἀφεθήσεται» (aphethēsetai) «Será dejado»
Gramática: Proviene del verbo ἀφίημι (aphiēmi), compuesto por:
ἀπό (apo) = lejos de.
ἵημι (hiēmi) = enviar.
Aquí aparece en futuro pasivo.
Matiz: Significa dejar atrás, abandonar, soltar o rechazar.
Describe a quien queda separado de la presencia y de la gracia salvadora del Señor, siendo dejado donde está para enfrentar el juicio, tal como sucedió en el diluvio de Noé o en la destrucción de Sodoma.
b. El significado espiritual de las tres repeticiones
(La cama, el molino y el campo)
Jesús repite esta declaración tres veces en el contexto de la vida cotidiana: la noche (la cama) y el día (moler grano y trabajar en el campo).
El mensaje que transmite es el siguiente:
① Las condiciones externas no son el criterio de la salvación
Los esposos o hermanos que duermen en una misma cama, los vecinos que muelen juntos y los compañeros que trabajan en el mismo campo parecen idénticos exteriormente. A los ojos humanos, su estilo de vida, profesión, entorno y posición social pueden parecer exactamente iguales. Sin embargo, según la condición espiritual de su corazón —si son como la esposa de Lot, aferrados al mundo, o como Pablo, mirando únicamente hacia adelante— sus destinos quedarán separados tan radicalmente como la luz y las tinieblas.
② La salvación es completamente personal
Ni siquiera la relación más íntima, como la familia que comparte una misma cama, puede garantizar la salvación por pertenecer a un mismo hogar o comunidad. La salvación es una relación profundamente personal entre Dios y cada individuo. En el momento final, ningún vínculo humano podrá impedir una separación eterna.
③ El juicio y la salvación llegan inesperadamente en medio de la vida diaria
Las personas estarán durmiendo, moliendo grano para preparar comida o trabajando en el campo para ganarse la vida cuando llegue el Día del Hijo del Hombre. Jesús advierte contra una fe que siempre pospone su preparación esperando señales extraordinarias. Por el contrario, debemos permanecer vigilantes espiritualmente en medio de las actividades ordinarias de cada día.
Resumen y conclusión:
Jesús repitió tres veces esta declaración para decir: «No se sientan seguros simplemente porque exteriormente parecen iguales».
Esto resulta aún más claro cuando se conecta con el contexto de los versículos 31 al 33. Quien se vuelve hacia atrás (ὀπίσω) para aferrarse a sus posesiones terrenales (σκεύη) será «dejado» (ἀφεθήσεται). Pero quien olvida sus apegos mundanos y encomienda su vida al Señor será «tomado» (παραλημφθήσεται) para estar junto a Él.
En última instancia, esta frase repetida constituye una solemne pregunta escatológica del Señor: «Aunque ahora estés trabajando junto a otros, ¿estás realmente preparado para ser llevado a la presencia del Señor en aquel día final?» (Internet).
Por último, en quinto lugar, cuando los discípulos le preguntaron a Jesús:
«Señor, ¿dónde será eso?»
[(Biblia Moderna Coreana) «Señor, ¿dónde sucederán esas cosas?»],
Jesús respondió:
«Donde esté el cadáver, allí se juntarán las águilas (o buitres)»
[(Biblia Moderna Coreana) «Donde haya un cadáver, allí acudirán los buitres»] (Lc. 17:37).
¿Cuál es el significado de esta declaración? ¿Por qué respondió Jesús de esa manera?
(a)
«La declaración de Lucas 17:37, que sirve como gran conclusión de todo el capítulo —“Donde esté el cadáver, allí se juntarán las águilas”— es uno de los pasajes más difíciles de interpretar en todos los Evangelios. Si analizamos la pregunta de los discípulos y la respuesta de Jesús a la luz del contexto griego y del trasfondo histórico de la época, encontramos los siguientes significados solemnes» (Internet).
1. La pregunta de los discípulos: «¿Dónde, Señor?» (Ποῦ, Κύριε)
Los discípulos acababan de escuchar la impactante declaración de Jesús:
«Uno será tomado y el otro será dejado».
Sorprendidos por estas palabras, preguntaron dónde (Ποῦ, pou) sucedería esto.
Su pregunta reflejaba una curiosidad geográfica y espacial: querían saber dónde estaba el lugar glorioso al que serían llevados los salvados, o dónde estaría el lugar terrible donde serían dejados para juicio.
2. La respuesta de Jesús y el matiz de las palabras
En lugar de mencionar un lugar específico, Jesús utilizó un proverbio basado en un fenómeno natural común del antiguo Cercano Oriente:
«ὅπου τὸ σῶμα, ἐκεῖ καὶ οἱ ἀετοὶ ἐπισυναχθήσονται»
(hopou to sōma, ekei kai hoi aetoi episynachthēsontai)
«Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán las águilas (o buitres)».
«τὸ σῶμα» (to sōma)
En Mateo 24:28 (pasaje paralelo), se utiliza la palabra πτῶμα (ptōma), que significa «cadáver».
Sin embargo, Lucas emplea σῶμα (sōma), que significa «cuerpo» o «cuerpo muerto».
Esta palabra apunta a una condición de muerte espiritual y corrupción.
«οἱ ἀετοὶ» (hoi aetoi)
Puede significar:
águilas (eagles), o
aves carroñeras semejantes a los buitres (vultures).
«ἐπισυναχθήσονται» (episynachthēsontai)
Significa:
«se reunirán juntos».
Curiosamente, el sustantivo derivado de este verbo es ἐπισυναγωγή (episynagōgē), término utilizado para referirse a la reunión final de los creyentes.
3. ¿Por qué habló Jesús de esta manera?
(Tres significados principales)
Jesús utilizó esta ilustración para corregir la curiosidad equivocada de los discípulos y enseñarles el principio espiritual del juicio.
① La certeza e inevitabilidad del juicio
(Una ley natural inmutable)
Las águilas o buitres que vuelan en el cielo encuentran con increíble precisión un cadáver sobre la tierra y descienden rápidamente en grupo.
Donde hay un cadáver, los buitres se reúnen inevitablemente.
Es una ley natural evidente e ineludible.
Jesús estaba enfatizando:
«No es necesario buscar el lugar donde ocurrirá el juicio. Donde exista corrupción y muerte espiritual (el cadáver), allí llegará el juicio de Dios (las águilas), con la misma certeza y precisión de una ley natural».
② Un juicio universal y total
(Rompiendo las limitaciones de un lugar específico)
Los discípulos probablemente pensaban:
«¿Será en Judea? ¿Será en Jerusalén?»
Pero Jesús eliminó toda limitación geográfica.
El juicio no estará restringido a una sola región.
Así como el diluvio de Noé y el fuego de azufre sobre Sodoma alcanzaron a sociedades enteras, el juicio de Dios vendrá sobre cualquier lugar donde la corrupción espiritual haya llegado a su plenitud.
Es una advertencia de alcance mundial y universal.
③ Una profecía del juicio de Jerusalén por medio del ejército romano
(Trasfondo histórico)
Para los judíos de aquella época, estas palabras tenían además una resonancia histórica muy concreta.
La razón es que el estandarte militar del ejército romano llevaba como emblema un águila (Aquila).
Por ello, muchos intérpretes consideran que Jesús estaba anunciando también, de manera profética, que:
Jerusalén y su sistema religioso se habían vuelto espiritualmente muertos, como un cadáver.
Los ejércitos romanos (las águilas) vendrían desde todas partes.
La ciudad sería destruida, lo cual ocurrió en el año 70 d.C.
Así, estas palabras pueden entenderse como una referencia tanto al juicio divino en general como al juicio histórico sobre Jerusalén.
La conclusión espiritual de Lucas 17
Desde Lucas 17:31 hasta Lucas 17:37 se desarrolla una impresionante secuencia espiritual:
En los últimos tiempos no debemos volver atrás para recoger nuestras posesiones (σκεύη) (v. 31).
Debemos recordar siempre a la esposa de Lot, que salió físicamente de Sodoma, pero dejó su corazón en el mundo y por eso miró hacia atrás (v. 32).
Quien intenta aferrarse a su propia vida para protegerla (περιποιήσασθαι) la perderá; pero quien la entrega al Señor será preservado sobrenaturalmente por Dios (ζωογονήσει) (v. 33).
Aunque dos personas vivan una vida exteriormente idéntica, una será llevada junto al Señor (παραλημφθήσεται) y la otra será dejada (ἀφεθήσεται) debido a su apego al mundo (vv. 34–36).
Más importante que preguntarse dónde ocurrirán estas cosas es discernir si hoy nuestra alma está en la condición de un «cadáver espiritual» que atrae el juicio, o en una condición de vida espiritual preparada para recibir al Señor (v. 37).
Resumen final
En última instancia, Jesús estaba enseñando que no debemos obsesionarnos con el lugar ni con el momento exacto de los acontecimientos finales.
Su poderoso mensaje es: No te preocupes tanto por dónde o cuándo vendrá el fin. Más bien, abandona tus apegos al mundo, permanece espiritualmente despierto y examina si hoy estás verdaderamente vivo delante de Dios.
Ese es el gran mensaje que Jesús deja a Sus discípulos al concluir Su enseñanza en Lucas 17:37 (Internet).