¡Debemos disfrutar del gobierno de Dios en nuestra vida (presente) y,

al mismo tiempo, esperar vigilantes el regreso del Señor (futuro)!

 




«Y dijo a sus discípulos: “Vendrán días cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis. Y os dirán: ‘¡Mirad, aquí está!’ o ‘¡Mirad, allí está!’. No vayáis ni los sigáis. Porque como el relámpago, al fulgurar, resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así será también el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que padezca mucho y sea rechazado por esta generación”» [Biblia en Lenguaje Actual: «Después Jesús dijo a sus discípulos: “Llegará el tiempo en que desearán estar conmigo siquiera un solo día, pero no podrán. También les dirán: ‘El Mesías está aquí’ o ‘está allí’; pero no vayan tras ellos ni los sigan. Porque así como el relámpago brilla de un extremo del cielo al otro, así será el día en que yo venga. Pero antes debo sufrir mucho y ser rechazado por la gente de esta generación”»] (Lucas 17:22-25).



(1) Al leer el pasaje de hoy, Lucas 17:22-25, tanto en la Biblia coreana como en el texto griego, lo primero que vino a mi mente fue: «¿Por qué Jesús, después de hablar a los fariseos acerca del Reino de Dios (vv. 20-21), habló a sus discípulos acerca del “día del Hijo del Hombre” (la Segunda Venida)?»

(a) «Lucas 17:20-21 y 17:22-25 están estrechamente conectados dentro de un mismo flujo espiritual que trata sobre el comienzo y la consumación del Reino de Dios. A través de estos dos pasajes, Jesús explica la tensión entre el “Ya” (Already) y el “Todavía No” (Not Yet) del Reino de Dios» (Internet).

1. Del inicio del gobierno de Dios a la consumación de la historia

Versículos 20-21 (Presente): A los fariseos, Jesús les declara que el Reino de Dios ya había venido entre ellos con Su primera venida, es decir, como el ejercicio de Su gobierno y autoridad.

Versículos 22-25 (Futuro): A los discípulos les enseña que ese Reino no termina con la primera venida, sino que un día será completado visiblemente mediante «el día del Hijo del Hombre» (la Segunda Venida).

2. Profundización de la enseñanza mediante el cambio de audiencia

A los fariseos (vv. 20-21): Jesús exhorta a aquellos cuyos ojos espirituales están cegados y no pueden reconocer al Mesías que tienen delante, a aceptar el gobierno presente de Dios.

A los discípulos (vv. 22-25): A quienes ya experimentan el Reino de Dios, los prepara para soportar los tiempos de sufrimiento que vendrán y para esperar correctamente la gloria futura.

3. Presentación de un criterio de discernimiento (para evitar el engaño)

El comienzo interior (vv. 20-21): El Reino de Dios no viene de manera visible para que la gente pueda decir: «Está aquí» o «Está allí».

La consumación universal (vv. 22-25): Por lo tanto, aunque más adelante alguien diga: «El Cristo está aquí» o «Está allí» y trate de atraer a las personas a algún lugar secreto, no deben seguirlo. El verdadero día de la consumación vendrá como un relámpago, de manera que todos lo reconocerán instantáneamente.

4. La condición necesaria para la gloria (v. 25)

La conclusión final que conecta ambos pasajes es el sufrimiento de Jesús.

Para que el Reino de Dios, que ya ha venido, sea consumado en todo el mundo como un relámpago que ilumina el cielo, Jesús debía primero sufrir en la cruz y ser rechazado. Esto revela la necesidad redentora dentro de la historia de la salvación.

Esta enseñanza nos muestra que los creyentes de hoy debemos disfrutar del gobierno de Dios en nuestra vida (presente) y, al mismo tiempo, permanecer vigilantes mientras esperamos el regreso del Señor (futuro) (Internet).

(2) Entonces, si el Reino de Dios ya vino entre nosotros con la primera venida de Jesús como Su gobierno y autoridad, y si un día será visiblemente consumado mediante el día del Hijo del Hombre (la Segunda Venida), ¿cómo debemos esperar correctamente, como discípulos de Jesús, los tiempos de sufrimiento que se acercan y la gloria futura?

(a) Aunque Lucas 17:22-30 y el contexto general de las Escrituras pueden resumirse en cuatro aspectos [(1) no caer en las trampas de la vida cotidiana (vigilancia espiritual), (2) discernir los falsos evangelios y las falsas enseñanzas apocalípticas con fecha fija (rechazar el engaño), (3) aceptar el sufrimiento como parte normal del camino cristiano (la fe de la cruz), y (4) avanzar sin mirar atrás (romper el apego al mundo)] (Internet), el pasaje de hoy, Lucas 17:22-25, puede resumirse en tres actitudes fundamentales (Internet):

1. «No vayáis ni los sigáis» — Discernimiento espiritual y perseverancia (vv. 22-23)

Contexto del pasaje: Durante los tiempos de sufrimiento, los discípulos experimentarán una profunda sed espiritual y soledad, «deseando ver uno de los días del Hijo del Hombre» pero sin verlo (v. 22). En ese momento, surgirán personas que los tentarán con falsas promesas de salvación y falsos evangelios diciendo: «¡Mirad, allí está!» o «¡Mirad, aquí está!».

La actitud correcta: Jesús les ordena con firmeza: «No vayáis ni los sigáis» (v. 23). Cuando el sufrimiento se prolonga y parece que la presencia del Señor está distante, los creyentes no deben dejarse llevar por la impaciencia ni por soluciones humanas, misticismos o enseñanzas erróneas. Deben perseverar en silencio, aferrándose a la verdad genuina hasta el final.

2. «Como el relámpago que resplandece» — Certeza y paz (v. 24)

Contexto del pasaje: La venida del Hijo del Hombre será «como el relámpago que brilla desde un extremo del cielo hasta el otro» (v. 24). Es decir, la Segunda Venida no ocurrirá en secreto ni será conocida solamente por unos pocos. Será manifiesta, gloriosa y visible para todo el universo.

La actitud correcta: Los discípulos no necesitan vivir angustiados respecto a la gloria futura. Cuando el verdadero Señor regrese, nadie tendrá que esforzarse por identificarlo; todos lo sabrán con certeza. Por eso debemos abandonar el temor de pensar: «¿Y si me pierdo la venida del Señor?» y, en cambio, descansar en la certeza de Su regreso glorioso, viviendo en paz y confianza.

3. «Primero debe padecer mucho» — Aceptar la necesidad del sufrimiento (v. 25)

Contexto del pasaje: Inmediatamente después de hablar de Su gloriosa Segunda Venida, Jesús declaró: «Pero primero es necesario que padezca mucho y sea rechazado por esta generación» (v. 25). Antes de que llegue el día de la gloria, debe venir primero el sufrimiento de la cruz. Esta es una ley fundamental de la historia de la redención.

La actitud correcta: Si Jesús, la Cabeza de la Iglesia, sufrió y fue rechazado, entonces el sufrimiento también llegará naturalmente a la vida de los discípulos que viven bajo Su gobierno y esperan Su regreso. Por lo tanto, los discípulos deben abandonar una fe centrada únicamente en las bendiciones y la prosperidad. Deben aceptar con valentía las pruebas, los sufrimientos y el rechazo que acompañan al seguimiento de Cristo como parte normal del camino cristiano.

Resumen:
En resumen, la espera correcta que enseñan los versículos 22-25 consiste en: «Una vida que, en medio del sufrimiento, no se deja sacudir por falsas tentaciones (vv. 22-23), confía en la certeza de la gloria de la Segunda Venida (v. 24), y soporta fielmente los sufrimientos de la cruz que preceden a esa gloria futura (v. 25)».

(i) ¿Cómo podemos evitar ser sacudidos cuando somos tentados por falsas salvaciones y falsos evangelios en medio del sufrimiento?
a. Considerar como algo normal la “sed espiritual y el sufrimiento” anunciados por la Palabra

Confirmación bíblica (v. 22): Jesús dijo a Sus discípulos: «Vendrá el tiempo cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis».

Aplicación: Cuando lleguen períodos de sequedad espiritual o sufrimientos causados por las circunstancias, no debemos alarmarnos pensando: «¿Por qué Dios me ha abandonado?». Debemos recordar que el Señor ya había anunciado que vendrían tiempos de esta clase de hambre y sed espiritual. Cuando aceptamos el sufrimiento como una parte normal del camino de la fe, podemos mantener firme y estable nuestro corazón.

b. Obedecer inmediatamente el mandato: «No vayáis ni los sigáis»

Confirmación bíblica (v. 23): Cuando la gente diga: «¡Mirad, allí está!» o «¡Mirad, aquí está!», la instrucción de Jesús es clara: «No vayáis ni los sigáis».

Aplicación: Cuando el sufrimiento se intensifica, es fácil sentirse atraído por enseñanzas que prometen: «Si vas a este lugar, serás sanado» o «Si recibes esta revelación especial, podrás evitar tu sufrimiento». Tales enseñanzas parecen misteriosas y extraordinarias. En esos momentos, debemos rechazar firmemente toda curiosidad y no prestarles ni atención ni seguimiento. Es más seguro no escuchar ni exponerse a enseñanzas místicas que se apartan de las Escrituras o que promueven el miedo.

c. Confiar en la universalidad y certeza de la verdad que ya nos ha sido dada

Confirmación bíblica (v. 24): El Señor dijo que Su regreso será «como el relámpago que brilla de un extremo del cielo hasta el otro».

Aplicación: La verdadera verdad y la verdadera salvación nunca son secretas ni ocultas. Son claras y evidentes para todos. Por lo tanto, no debemos dejarnos seducir por la idea de un «evangelio secreto conocido solo por personas especiales». La única manera de vencer el engaño es permanecer firmes sobre la Palabra escrita de Dios que ya nos ha sido dada públicamente y sobre el verdadero evangelio proclamado fielmente en la Iglesia.

Resumen: El secreto para no ser sacudidos en tiempos de sufrimiento no consiste en andar buscando nuevos conocimientos espirituales, sino en recordar las advertencias que el Señor ya nos dio (v. 22), cerrar nuestros oídos a las voces engañosas (v. 23) y confiar únicamente en la verdad de las Escrituras, tan clara como un relámpago (v. 24) (Internet).

(ii) Antes de que llegue el día de gloria, primero debe venir el sufrimiento de la cruz. Entonces, ¿cómo debemos nosotros, como discípulos de Jesús, aceptar y enfrentar valientemente las pruebas y el rechazo que acompañan el seguir al Señor?
a. Abandonar la falsa ilusión de una “gloria sin sufrimiento”

Reconocimiento del principio: Inmediatamente después de prometer Su gloriosa Segunda Venida (v. 24), Jesús declaró que Él debía primero sufrir y ser rechazado (v. 25).

El secreto de la valentía: Si el camino que recorrió Jesús, nuestra Cabeza, fue el camino de la cruz, entonces es completamente normal que las pruebas lleguen a la vida de Sus discípulos, que son Su cuerpo. Debemos abandonar la idea equivocada de: «Si creo fielmente en Jesús, ¿por qué me suceden estas pruebas?». Cuando reconocemos que el sufrimiento es una etapa indispensable para llegar a la gloria, desarrollamos fortaleza espiritual y podemos enfrentar las dificultades con valentía.

b. Experimentar una profunda unión con el Señor en el lugar del rechazo

El consuelo del texto: Jesús no fue recibido por el mundo, sino que fue «rechazado por esta generación» (v. 25).

El secreto de la valentía: A veces, debido a nuestra fe, podemos sentirnos marginados por el mundo o injustamente rechazados en medio de una sociedad dominada por valores egoístas. En lugar de desanimarnos, debemos comprender: «Estoy participando ahora del mismo rechazo que experimentó mi Señor». A través de nuestras pruebas llegamos a comprender más profundamente el corazón de Cristo, y el lugar del sufrimiento se convierte en el lugar donde disfrutamos de la comunión más íntima con Él.

c. Comparar la temporalidad del sufrimiento con la certeza de la gloria

El orden de la historia de la redención: En este pasaje, el sufrimiento viene primero (v. 25), y después llega el día del Hijo del Hombre, semejante a un relámpago que ilumina todo el cielo (v. 24). Por lo tanto, el sufrimiento no es el destino final, sino simplemente el camino que conduce a la gloria.

El secreto de la valentía: Las pruebas y el rechazo que experimentamos en esta vida no son eternos; algún día terminarán. En cambio, la gloria del día venidero del Hijo del Hombre será perfecta y eterna. Necesitamos una perspectiva espiritual que compare los sufrimientos presentes con la inmensidad y la certeza de la gloria futura, permitiéndonos enfrentar las dificultades de hoy con valentía.

Resumen: La manera en que un discípulo enfrenta el sufrimiento no es huyendo de él, sino aceptando el principio de que “sin cruz no hay corona” (No Cross, No Crown) (v. 25), encontrándose con el Señor en medio del rechazo y perseverando hoy con la mirada puesta en la gloria eterna que vendrá como un relámpago (v. 24) (Internet).

(iii) Mirando hacia la gloria eterna que vendrá como un relámpago (v. 24), ¿qué debemos hacer como discípulos de Jesús para soportar cualquier sufrimiento mediante una fe centrada en la cruz?
a. Comenzar cada mañana “visualizando” el día de la gloria

Enfoque bíblico (v. 24): El día del Hijo del Hombre vendrá de manera evidente y abrumadora, como un relámpago que ilumina instantáneamente todo el cielo de un extremo al otro.

¿Cómo hacerlo? Cada mañana, al abrir los ojos, declare conscientemente: «Hoy podría ser el día en que el Señor se manifieste en gloria ante toda la humanidad». Confiese con sus labios que los problemas laborales, las dificultades familiares y las preocupaciones de salud que hoy le agobian no son más que una niebla pasajera frente a la gloria del Señor que resplandecerá como un relámpago. De esta manera ampliará su perspectiva espiritual.

b. Fijar la mirada en la cruz de Jesús en cada momento de sufrimiento

Enfoque bíblico (v. 25): Para concedernos aquella gloria resplandeciente semejante a un relámpago (v. 24), Jesús «primero padeció mucho y fue rechazado por esta generación».

¿Cómo hacerlo? Cuando las pruebas de la vida o la traición de las personas traigan desánimo a su corazón, aparte inmediatamente la mirada de su propia injusticia y fíjela en Jesús, quien fue rechazado primero por usted (Hebreos 12:2). Recuerde: «El Señor recorrió primero este camino y obtuvo la victoria por mí». Entonces acuda inmediatamente a la oración y cargue con fidelidad la pequeña cruz que le ha sido confiada.

c. Compartir aun en medio del sufrimiento el gozo presente del Reino de Dios

Conexión del contexto (vv. 21, 24): El discípulo que verdaderamente cree en la gloria futura que vendrá como un relámpago (v. 24) puede disfrutar incluso en medio del sufrimiento del Reino de Dios que ya ha venido a su vida (v. 21).

¿Cómo hacerlo?
Las personas del mundo suelen responder al sufrimiento con desesperación y quejas. Sin embargo, el discípulo puede dar gracias aun en medio de las pruebas porque su gloria futura está garantizada. Incluso en situaciones injustas y dolorosas, puede demostrar el amor de Jesús, practicar la bondad y mostrar mediante su vida la razón de su esperanza. Esta es una de las armas más poderosas para vencer el sufrimiento mediante una fe centrada en la cruz.

Resumen:
El secreto para vencer el sufrimiento mientras contemplamos la gloria que vendrá como un relámpago consiste en confesar diariamente la certeza de la gloria escatológica (v. 24), depender de Jesús, quien sufrió primero por nosotros (v. 25), y vivir con valentía el gobierno de Dios en el lugar donde nos encontramos hoy (v. 21) (Internet).